¿Acaso estamos en el Chile de Sebastián Piñera? Por lo que he podido ver en los vídeos de lo que ya se denomina “Primavera valenciana”, sí.
A ver, recapitulemos. Por lo visto, estos jóvenes del Lluis Vives se manifestaron, en un primer momento, en protesta –legítima protesta- por los recortes que, en educación, sufre la Comunidad valenciana y en concreto su instituto, que, al parecer, no tiene ni para calefacción. Pero, ay, en su indignado periplo se olvidaron la más elemental norma de urbanidad y ocuparon –indebidamente- una calzada. Ni que decir tiene que semejante salida de tono habría de tener su correspondiente sanción… Y fue en forma de catarata de palos, lo que ha desencadenado que, una manifestación que era pacífica en un principio, se haya vuelto necesariamente belicosa después. Pero esto no es óbice para advertir la gran desproporción con la que se está librando la batalla. Da pena, sí, da pena ver las imágenes en las que los antidisturbios se emplean contra los estudiantes, en una lid que los primeros tienen ganada de antemano. Me subleva contemplar cómo tíos hechos y derechos y armados hasta los dientes se enfrentan ante inermes chavales. Me pone los pelos de punta ver derramar ¡sangre! a jóvenes cuyas reivindicaciones son enormemente justas.
Una de las pancartas de la manifestación rezaba “Españoles, Franco ha vuelto”. No hay más que ver las formas y maneras de conducirse los antidisturbios, propias de un Estado represivo, para darse cuenta de que es verdad.
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ResponderSuprimir¡Qué buen artículo Sara! Me indignó tanto ver esas imágenes de policías agrediendo de forma tan salvaje a los manifestantes, que aplaudo este escrito que has hecho sobre el caso.
ResponderSuprimirUn abrazo
Muchas gracias, Maite, por tu aportación. ¡No sabes lo que me congratula saber que estamos de acuerdo!
ResponderSuprimirOtro abrazo para ti.